 |
| Amor a primera vista, Gracias mi Dios. |
 |
| Mi hija y amigas en Fajardo, nuestro nuevo hogar. |
Es en esos momentos en los cuales nos sentimos más solos, abandonados y sin esperanzas, es precisamente en esos momentos que somos rescatados. Me acuerdo del momento en que lo perdí todo hace unos seis años. Era en ese momento en que la soledad me rondaba… precisamente fue cuando me encontré a mí misma. Me acuerdo de la tormenta, pero más me acuerdo de la calma que sentí posterior a esa tormenta. Vivíamos mi hija y yo en un pequeño apartamento de marquesina en Sumitt Hills. El sitio era tan pequeñito que casi no cabíamos las dos, pero saben? Ahí aprendimos a amarnos más a conocernos más y claro a tolerarnos más. Sé que ella se sentía avergonzada de que sus amiguitas que eran todas de alta esfera social vieran en donde vivíamos en ese momento. Normal en una adolescente. Pero yo dentro de lo que pude trate de embellecer ese pequeño lugar. Mi lugar favorito era en balconcito. Era ahí donde yo escribía, oraba, reflexionaba, leía y hasta puse una mesa de plástico con dos sillas para cenar ahí mi hija y yo. Puse muchas flores y mariposas de esas que se vendían en todo a dólar, y creo que estaba muy acogedor. Los sábados en la mañana me levantaba temprano, a lavar ropa mientras nuestra perrita Lulú me seguía a todas partes. Luego hacia desayuno para dos y después me iba a mi sitio preferido a reflexionar o a escribir. Mientras saboreaba un rico cafecito con Lulú como mi eterna compañera de balcón me miraba como diciéndome “hey y ahora qué? Mientras mi hija miraba la tv o sencillamente dormía. Fueron tiempos extraños pero mirándolo hoy unos de los más felices de mi vida. Fue como una aventura que me preparaba para conocer a mi futuro esposo, mi amado Ónix. Ahora entiendo que Dios preparo ese tiempo y espacio para prepararnos a las dos. Prepararme a mí a entender que tenía que aprender a esperar en El y sobre todo depender solamente de EL. Y de El dependí para todo. No les niego que a veces me desesperaba, añoraba… Pero mi Señor Jesús me abrazaba con su inmenso amor. Nunca me falto que comer, (aunque la avena era la comida del día y días a veces). Aprendimos a conformarnos con lo que nos traía cada día. El momento en que conocí al que iba a ser mi esposo, supe que al fin Dios había contestado mis oraciones. Yo le había pedido un esposo que se pareciera a mi padre, no físicamente si no espiritualmente. Y no me queda duda de que fue EL quien nos presento. Y antes como ahora…Supe que me amabas mi Gran Rey Mi Señor Jesús. Te doy gracias por todo lo que me quitaste y que no entendía el porqué. Ahora sé que era porque me amabas.
Nerielle Lorielle commented on your link.
ResponderEliminarNerielle wrote: "Me encanto y como dijo mi hermanita, nos quedamos sin palabras! Dios trabaja de maneras que a veces no entendemos o que no queremos entender, pero la bendición cae sobre nosotros, Maestra siga hacia adelante, que Dios la utilice siempre! DIOS LA CONTINUE BENDICIENDO A USTED Y A SU FAMILIA DE GRAN MANERA!! Dios también bendiga a todas las personas que siguen este blog y a sus familias también!!! abrazos!"
Onésimo Danois Acosta AUN BUSCO ENTRE LOS RECOBECOS DEL CUARTO MI PERSONA POR QUE AL LEER TU PENSAR ESCRITO ME SENTI TAN CHIKITO Y TAN VULNERABLE A TUS PALABRAS QUE ME ESCONDI ENTRE LAS TECLAS DE LA PC.
ResponderEliminarA la verdad que es muy cierto que, "uno hace el lugar..." puede ser el hoyo negro de no se donde y uno esta con sus seres o ser mas querido y nada mas importa. Mire luego como el Se~or te dio esa bendicion con su esposo, que la mima y la adora :) !!!
ResponderEliminarmuy lindo este post tan bello!!!! tu eres tremenda mujer y tremendo ejemplo como mujer. Siempre fuistes fuerte y siempre distes tu maximo para hacer a tus hijos feliz, te amo mucho y si llegue a pensar algun tipo de verguenza realmente tenia 16 anios de edad, la mentalidad era inmadura.
ResponderEliminar